Volver a casa después del trabajo agotado y saber que aún tienes que preparar la cena es uno de los momentos más desagradables del día. Quieres algo sustancioso pero ligero. Delicioso, pero sin tener que pasar horas en la cocina. Y preferiblemente, algo que no eche por tierra todos tus esfuerzos por perder peso. He pasado mucho tiempo buscando una receta así, probando ensaladas que resultaban secas y aburridas, o que requerían demasiados ingredientes y tiempo. Hasta que una noche, casi por casualidad, combiné lo que tenía en la nevera.
Una combinación inesperada que funciona
Repollo chino, uvas y pollo. Suena extraño, pero es este trío el que crea el equilibrio perfecto. El crujiente y jugoso repollo aporta volumen sin calorías extra. Las uvas añaden un dulzor refrescante que contrasta maravillosamente con el pollo. Y el pollo en sí mismo, proteínas que sacian y evitan que te despiertes a medianoche buscando algo dulce.
El secreto está en el aderezo. En lugar de mayonesa pesada, uso una emulsión ligera de ajo que aporta sabor sin sobrecargar el plato. El resultado: una cena completa que puedes preparar en cinco minutos si ya tienes el pollo cocido.
¿Por qué específicamente el repollo chino?
El repollo chino es uno de los productos menos valorados en nuestras cocinas. Es más suave que la col blanca, tiene más agua y menos ese olor picante de las crucíferas. Crudo, cruje, pero no te cuesta masticarlo eternamente como la col blanca.
Otra ventaja es que el repollo chino absorbe bien los aderezos, pero no se empapa tan rápido como la lechuga. Esto significa que puedes preparar la ensalada con antelación, y al día siguiente seguirá crujiente.
Ingredientes para 2 porciones:
- 300 g de repollo chino
- 150 g de pechuga de pollo cocida
- 150 g de uvas sin pepitas (verdes o rojas)
- 2 cucharadas de mayonesa ligera
- 2 cucharadas de yogur natural
- 1 diente de ajo
- Una pizca de sal
- Pimienta negra recién molida al gusto
Preparación
Lava y seca el repollo chino. Córtalo en tiras finas de aproximadamente 0.5 cm de ancho. Colócalo en un bol grande.
Corta las uvas por la mitad. Si usas uvas más grandes, puedes cortarlas en cuartos.
Desmenuza la pechuga de pollo cocida en hebras finas o córtala en cubos pequeños, como prefieras.
Prepara el aderezo: mezcla la mayonesa ligera con el yogur, exprime el diente de ajo, añade una pizca de sal y pimienta. Mezcla hasta obtener una consistencia homogénea.
Añade el pollo y las uvas al bol con el repollo. Vierte el aderezo y mezcla suavemente para que todos los ingredientes se distribuyan uniformemente.
Consejos y variantes
- Si no tienes pechuga de pollo cocida, puedes usar pechuga ahumada troceada o incluso atún en lata. Será diferente, pero igual de delicioso.
- Puedes variar el aderezo a tu gusto: en lugar de la mezcla de mayonesa y yogur, funciona bien el yogur griego con una pizca de mostaza, o incluso aceite de oliva virgen extra con un chorrito de zumo de limón.
- Sirve la ensalada inmediatamente o guárdala en la nevera hasta el día siguiente. Si la preparas con antelación, añade el aderezo justo antes de comer para que el repollo se mantenga más crujiente.
Una porción tiene aproximadamente 250 kcal y 25 g de proteína: una opción excelente para quienes cuentan calorías pero no quieren sentirse hambrientos.
¿Te animas a probar esta combinación refrescante y ligera para tu próxima cena?








