En pleno verano, con las caléndulas floreciendo en el jardín, es posible que no se imagine que de ellas se pueda preparar una de las bebidas más antiguas de nuestra tradición. No es un té, ni una infusión, sino una auténtica cerveza fermentada: espumosa, refrescante y con un aroma que no encontrará en ninguna tienda.
Esta tradición casi se ha olvidado. Nuestras bisabuelas sabían que las flores doradas de la caléndula no solo alegran la vista o sirven como medicina, sino que de ellas se puede crear una bebida que, en un día caluroso de verano, revive mejor que cualquier limonada.
¿Por qué precisamente caléndulas?
Estos invencibles guerreros del jardín esconden un secreto insospechado. Durante la fermentación, los pétalos de caléndula no solo liberan su color, sino también sutiles especias: un toque de miel, un poco de hierbas, con un ligero amargor que equilibra perfectamente el dulzor de la bebida. El resultado es un sabor completamente único, diferente a cualquier otra cerveza.
El proceso es sorprendentemente sencillo y requiere un equipo mínimo. Lo más importante es la paciencia y la temperatura adecuada. En 2 o 3 días, un verdadero milagro ocurrirá en su cocina.
Ingredientes
- 2-3 puñados de flores frescas de caléndula (o 1 puñado seco)
- 150 g de azúcar
- 0,5 cucharadita de ácido cítrico
- 3 litros de agua (hervida y enfriada a temperatura ambiente)
- Un frasco de vidrio de 3 litros
Instrucciones
Lave los pétalos de caléndula con agua fría y escúrralos. Si usa flores frescas, recoja solo los pétalos, retirando las partes verdes.
En un frasco limpio de 3 litros, vierta el agua hervida enfriada.
Agregue el azúcar y el ácido cítrico, y mezcle bien hasta que el azúcar se disuelva por completo.
Añada los pétalos de caléndula al frasco.
Cubra la boca del frasco con una gasa o un paño limpio: esto permitirá que la mezcla respire, pero protegerá de insectos y polvo. Sujételo con una goma elástica.
Coloque el frasco en un lugar cálido, lejos de la luz solar directa. La temperatura ideal es de 20-25 °C.
Deje fermentar durante 24 horas a temperatura ambiente. Durante este tiempo, verá cómo el líquido comienza a cambiar: aparecerán pequeñas burbujas, el aroma se intensificará.
Después de 24 horas, mueva el frasco al refrigerador y déjelo reposar durante 1 o 2 días más. En frío, la fermentación es más lenta, pero el sabor se vuelve más sutil.
Una vez finalizada la fermentación, cuela la cerveza a través de un colador o gasa para eliminar los pétalos.
Vierta en una botella o jarra limpia y guarde en el refrigerador.
El secreto de la fermentación
Un día en el refrigerador: obtendrá una bebida más suave, con un toque apenas perceptible de acidez y una ligera carbonatación. Ideal para quienes prefieren un sabor más sutil.
Dos días en el refrigerador: la cerveza será más intensa, la acidez más profunda y las burbujas más evidentes. Una opción clásica para los amantes del sabor tradicional.
La temperatura influye en la velocidad: en los días más cálidos, la fermentación es más rápida; en los más fríos, es más lenta. Observe su cerveza y adáptese a las condiciones.
Consejos y conservación
La cerveza preparada se conserva en el refrigerador de 5 a 7 días, pero su mejor sabor se disfruta durante los primeros 3 o 4 días.
Sírvala bien fría. Puede añadir cubitos de hielo o decorar con una flor fresca de caléndula: quedará realmente impresionante.
Si desea una cerveza más dulce, puede aumentar la cantidad de azúcar hasta 200 g. Para quienes prefieren más acidez, redúzcala a 100 g.
Elija solo caléndulas orgánicas sin tratar. Lo mejor son las flores de su propio jardín o de un agricultor de confianza, así estará seguro de que no han sido rociadas con sustancias químicas.
¿Se atrevería a probar esta receta ancestral? ¡Cuéntenos en los comentarios!








